Por Alberto Granados
Hay días en las instalaciones de Discarlux que se convierten en especiales, principalmente si se recibe una visita de amigos y profesionales. Hace unos días de acercaron hasta las instalaciones de la empresa de distribución cárnica tres amigos muy especiales: el comunicador gastronómico Nacho Sandoval, especialista en marketing gastronómico, creador de eventos singulares y firme embajador de la cultura culinaria española (fundador de la cofradía del cocido madrileño), acompañado por el periodista deportivo Juan Carlos Rivero, una de las voces más reconocibles del fútbol nacional y narrador habitual de los partidos de la Selección Española en RTVE, y por Gerardo De Santiago, ex portero de fútbol profesional y director de una empresa de asesoramiento deportivo. Tres miradas distintas que se encontraron en torno a un mismo interés: conocer desde dentro el trabajo, el tiempo y la filosofía que hay detrás de la carne de Discarlux.
La visita comenzó con un recorrido pausado por las cámaras de maduración, auténtico corazón de la compañía, donde miles de lomos reposan en silencio mientras el tiempo hace su trabajo.

No se trata únicamente de un proceso técnico, sino de una suma de conocimiento, control y sensibilidad en la que cada pieza sigue su propio camino hasta alcanzar el punto óptimo.

José Portas, uno de los gerentes de Discarlux, fue el encargado de guiar el recorrido, explicando con detalle cómo la maduración no busca solo intensidad, sino equilibrio, textura y personalidad.

Una lección práctica que ayuda a entender por qué la carne de Discarlux se ha convertido en referencia para buena parte de la restauración española.

Tras ese paseo entre piezas que imponen por volumen y respeto, llegó el momento de bajar el ritmo y reunirse alrededor de la mesa. O, más exactamente, de una cocina improvisada que pronto se transformó en el escenario de un desayuno que hizo honor a su nombre: un auténtico “desayuno de campeones”.
A la cita se sumaron Alberto Granados, director de la revista GastroPlanet y encargado de comunicación externa de Discarlux, el presentador de radio y televisión Jota Abril y Carlos Ronda, el otro de los gerentes de la firma, completando un grupo en el que conversación y complicidad fluyeron con naturalidad.

La propuesta culinaria fue tan directa como elocuente. Empezamos con algo de embutido selecto: Coppa de ibéricos Don Mateo, el manchado de Jabugo, recién cortado

Nacho Sandoval se puso manos a la obra con una tortilla de patatas rotunda y bien ejecutada, elaborada con huevos de gallinas camperas de Cobardes y Gallinas y patatas asturianas, reivindicando una cocina sencilla en la que el origen y la calidad del ingrediente lo son todo.

José Portas tomó el relevo con unos solomillos de Discarlux preparados con precisión, acompañados de una selección de embutido de vaca cortado en el momento, una muestra clara de cómo el producto bien tratado no necesita adornos.

El desayuno se acompañó con dos vinos gallegos que aportaron frescura y carácter atlántico: el tinto Goliardo, procedente de las Rías Baixas, y Pazo da Sinsela, que ayudaron a redondear una mesa pensada para disfrutar sin prisas.

Entre bocado y bocado, las conversaciones transitaron con naturalidad entre gastronomía, deporte, comunicación y la importancia de construir relatos auténticos en torno al producto.

Más allá del encuentro, la mañana dejó una idea clara: Discarlux no es solo un espacio donde se trabaja la carne, sino un lugar donde se cultiva una forma de entenderla. Una cultura basada en el respeto al animal, en el dominio del tiempo y en la convicción de que las mejores historias gastronómicas nacen cuando el producto, las personas y el momento se alinean. Aquí, esa experiencia comienza mucho antes de que la carne llegue al plato.
Mientras, podemos cocinar en casa los mismos solomillos que han degustado en este «desayuno de campeones». Solamente tienes que entrar en la tienda online PINCHA AQUÍ y elegir la carne que más te guste y en 24/48 horas te lo ponemos en casa, para que disfrutes con tu familia…