Por Alberto Granados
Por cuarto año consecutivo, Barcelona volvió a convertirse en la capital europea de las brasas gracias a Meat & Fire, el festival internacional de la carne y el fuego que ha reunido en el Moll de la Fusta a más de 25.000 visitantes y a 30 parrilleros llegados de distintos rincones del planeta. Tres jornadas donde el humo, la leña y el aroma de la carne cocinada lentamente han vuelto a conquistar el frente marítimo de la ciudad y donde Discarlux, uno de los organizadores, ha vuelto a triunfar con su exclusivo producto…
Detrás de este proyecto se encuentra de nuevo Discarlux, la compañía fundada por Xosé Portas y Carlos Ronda que ha conseguido convertir su pasión por el producto en uno de los acontecimientos gastronómicos más importantes de Europa.
Al frente de la organización, junto a Iñaki López de Viñaspre, Portas volvía a ejercer de anfitrión de una cita que crece cada año sin perder su esencia: poner en valor el producto, las técnicas tradicionales y la cultura gastronómica que gira alrededor del fuego.

Una edición en la que se ha dado una gran noticia: Buenos Aires será la primera sede del Meat and Fire Internacional. Se celebra en la ciudad argentina del 10 al 12 de Octubre.

El inicio de esta Feria carnívora comienza con la entrega de chaquetillas a los chefs asistentes. Parrilleros y parrilleras llegados de todos los rincones del mundo (en la foto el chef de Discarlux, Andeka González, recoge la chaquetilla de manos de José Portas)

También alguna representación femenina como la chef Alessandra Cingolani que llegaba desde Dupon Meat House (Italia) y que cocinó una porchetta con coleslaw

No faltó a la Feria uno de nuestros mayores embajadores en el país italiano Pascuale Maravita, chef y propietario de La Baita Steak House

Ya es tradición el chupinazo que marca el inicio de tres días intensos de carne y brasas…

Porque Meat & Fire no es únicamente un festival de carne. Es un encuentro entre culturas. Un espacio donde Argentina conversa con Islandia, donde Turquía comparte parrilla con Colombia y donde las tradiciones más ancestrales encuentran su sitio junto a las técnicas más contemporáneas.
Desde Medellín, Sdan Hinestroza llegaba como uno de los pioneros de la cultura del humo en Colombia. Al frente de La Casa Humo & Grill, Sdan ha liderado una evolución técnica en su país, perfeccionando el arte de los ahumados artesanales de larga duración.

Desde Dubái llegaba Aleksandr Stepaniuk con una de las propuestas más espectaculares del festival. Sus corderos asados al espeto, aromatizados con más de veinte especias y servidos con pan árabe, se convirtieron en una de las imágenes más fotografiadas de esta edición. Magalí Núñez, de Michel Rolland Grill and Wine de Buenos Aires cocinó un taco de entraña con criolla de berenjena ahumada

Desde el corazón de Florencia, Vincenzo Cugliari ha convertido a Trattoria dall’Oste en un auténtico templo para los devotos de la carne. Como Chef Ejecutivo, Vincenzo lidera un concepto boutique donde se seleccionan y custodian las mejores piezas de los cinco continentes, tratándolas con el respeto que solo un maestro del fuego sabe dar.

Muy cerca, el turco Murat Deniz Temel demostraba cómo la cocina a la leña puede servir de puente entre tradición y modernidad. Sus elaboraciones combinaban la herencia nómada de los pueblos yörük y kurdos con técnicas contemporáneas y una mirada claramente mediterránea.

La influencia japonesa también tuvo su espacio gracias a Hideki Matsuhisa, que preparó un espectacular temaki de solomillo acompañado por jugo de Wagyu, mientras que Sagardi volvió a reivindicar la cultura del txuletón con una impresionante vaca vieja a la parrilla, celebrando además la reciente inclusión de su restaurante londinense entre los mejores asadores del mundo. Entre las incorporaciones más sorprendentes destacó también la presencia de Islandia. El chef Hinrik Lárusson acercó a Barcelona los sabores de la Nueva Cocina Nórdica con una pierna de cordero cocinada a la brasa, glaseada con ruibarbo y acompañada por una salsa de skyr y wasabi. Una propuesta tan delicada como inesperada en un festival donde la potencia de las brasas suele acaparar todo el protagonismo.
La cocina del humo también dejó momentos memorables. El colombiano Sdan Hinestroza congregó largas colas alrededor de su panceta ahumada, mientras que el italiano Pasquale Maravita acercó al público algunas de las elaboraciones tradicionales de su tierra, demostrando que el fuego adopta formas muy diferentes según el lugar del mundo donde se encienda.
Y, por supuesto, Argentina volvió a jugar un papel fundamental. Germán Sitz, Magalí Núñez y Javier Brichetto llevaron hasta Barcelona la esencia de un país donde la parrilla forma parte de la identidad nacional. Al frente de Piantao, el chef Javier Brichetto ha revolucionado el concepto de la parrilla tradicional. Su propuesta traslada la esencia del asado al latido del brasero, convirtiendo el humo y la brasa viva en ingredientes fundamentales de la alta cocina.

Y España también estaba representada. Desde Muskitz, en el valle navarro de Imotz, Peyo Ayestarán y Alfredo Alzueta defienden la esencia más pura y salvaje de la tradición vasca a través de su concepto Su Askea (“fuego libre”). Alejados de los circuitos mediáticos, estos cocineros rurales han transformado la ancestral técnica del burduntzi en un manifiesto culinario libre y sin restricciones.

También por el grupo Sagardi, uno de los organizadores. Al frente de la parrilla uno de los hermanos Viñaspre, Mikel. Formado en los grandes asadores del País Vasco, Mikel lleva más de tres décadas dedicado a la parrilla y a la defensa de la cocina vasca tradicional. Sus primeros años en sidrerías y templos del txuleton marcaron una manera de cocinar basada en el fuego directo, el dominio del punto y el respeto por una cultura gastronómica profundamente arraiga. Mikel preparó txuletones de vaca vieja con ajoarriero




Y por supuesto por Discarlux…
La compañía volvió a demostrar que la innovación también tiene cabida junto al fuego. Si en anteriores ediciones sorprendió con Brutus, su espectacular sistema de cocción, este año todas las miradas se dirigieron hacia una nueva estructura giratoria diseñada para cocinar costillas de ternera a baja temperatura. Una enorme noria de fuego y carne que se convirtió en uno de los iconos visuales del festival.


Al frente de las brasas estuvo Andeka González. Desde A Coruña y de la mano de Discarlux, Andeka González se ha consolidado como uno de los parrilleros con mayor proyección técnica del panorama nacional. Ganador del certamen al Mejor Cocinero de la Comunidad de Madrid en 2021, ha sabido trasladar su formación en la alta cocina al estudio profundo de la carne y sus maduraciones.

y el equipo de Discarlux, encargado de cocinar durante horas algunas de las piezas más espectaculares del evento.


Un trabajo que va mucho más allá de encender una parrilla. Detrás hay conocimiento del producto, selección de la materia prima, control de los tiempos y una experiencia acumulada durante años trabajando con algunas de las mejores carnes de Europa. Y sobre todo un gran equipo. Carlos Ronda, gerente de Discarlux, tampoco faltó a la cita. En la foto con David Montes (El Furtivo) de Prrimital Madrid.



Más equipo. Pablo Portas también con David Montes…


o Carla Gurrea, la responsable comercial de Discarlux en Cataluña, con el chef Javier Brichetto, del restaurante Piantao

Porque si algo distingue a Discarlux es precisamente eso. Su capacidad para seleccionar el mejor producto y convertirlo en el eje central de cualquier experiencia gastronómica.
Pero Meat & Fire nunca ha sido únicamente una sucesión de parrillas humeantes y grandes piezas de carne cocinadas al fuego. Una de las claves de su éxito es haber sabido construir un auténtico ecosistema gastronómico alrededor del producto.
Durante los tres días de festival, los asistentes pudieron recorrer un marketplace donde convivían pequeños productores, artesanos y elaboradores locales que mostraban algunos de los sabores más representativos del territorio. Desde aceites de montaña hasta mieles producidas por apicultores catalanes, un recorrido que permitía descubrir que detrás de cada producto siempre hay una historia, un paisaje y una forma de entender la gastronomía.
También hubo espacio para proyectos como Gastrosàvies, impulsado por la Fundació Alícia y Catalunya Regió Mundial de la Gastronomía, una iniciativa que reivindica la cocina tradicional catalana y el legado de quienes han mantenido vivas durante generaciones recetas, técnicas y conocimientos que forman parte de la memoria gastronómica del territorio.
Showcookings como el que protagonizó el chef Joaquín Felipe preparando unos chorizos de buey…


masterclasses, demostraciones, mesas redondas…


barras al aire libre y música en directo completaron una programación que convirtió el Moll de la Fusta en una gran fiesta gastronómica abierta a todos los públicos.

Un formato que sigue evolucionando edición tras edición y que permite que cada año el festival sorprenda con nuevas propuestas sin perder su esencia.
Porque si algo ha conseguido Meat & Fire es demostrar que el fuego no es únicamente una técnica de cocción. Es un punto de encuentro. Un lugar donde productores, cocineros y aficionados comparten una misma pasión por el producto y por su origen. Una filosofía que encaja perfectamente con la forma de entender la gastronomía que ha defendido Discarlux desde sus inicios y que explica buena parte del éxito de un festival que ya se ha convertido en una referencia internacional.
Por eso Meat & Fire es mucho más que un festival gastronómico. Es una celebración del producto, de la tradición y del fuego. Y en esa historia, Discarlux sigue siendo uno de sus grandes protagonistas.