Por Alberto Granados.
En Discarlux recibimos habitualmente a cocineros, hosteleros y profesionales del sector, pero hay visitas que aportan algo diferente: cercanía, buen humor y esa energía que convierte una jornada de trabajo en una experiencia para recordar. Eso fue exactamente lo que ocurrió con la visita de parte del equipo de El Hormiguero, una visita prometida que por fin se materializó.
De la mano de su productor, Jorge Ventosa, el grupo recorrió nuestras instalaciones para conocer de cerca el proceso completo: selección de ganado, cámaras de maduración, despiece y el cuidado que hay detrás de cada corte. Un recorrido por lo que muchos definen como el auténtico templo cárnico, donde el tiempo, la técnica y el respeto por el producto marcan la diferencia. En la foto Ventosa junto a José Portas, uno de los gerentes de Discarlux.

Entre los visitantes no faltaron algunos de los rostros más reconocibles del programa: Jorge Marron «Marron» (Famoso por su sección de ciencia y por sus movimientos de cadera en los bailes) y, por supuesto, Trancas y Barrancas, las icónicas hormigas de trapo, manejadas por Juan Ibáñez y Damián Mollá, que aportaron su particular sentido del humor a una jornada que combinó aprendizaje y muchas risas.

Tras la visita a la nave, el encuentro continuó en el Txoko de Discarlux, donde la mejor forma de entender nuestro trabajo es sentarse a la mesa y dejar que el producto hable. En la foto Marron y Jorge Ventosa con Carlos Ronda, el otro gerente de Discarlux.

El menú, elaborado por el equipo de cocina liderado por Andeka González, dejó a todo el equipo fascinado

comenzó con un aperitivo de bienvenida: chorizo, salchichón y pastrami BAKA

tabla de quesos, grissini de picaña de vaca madurada y coppa de Manchado de Jabugo Don Mateo.

A partir de ahí, el recorrido fue ganando intensidad con una cecina de wagyu con picos y regañás,

un tartar de vacío de buey con yema curada y caviar

y unos huevos de oca con setas de temporada y trufa que marcaron el equilibrio entre producto y técnica.

El guiño a la cocina de cuchara llegó con unas pochas con cocochas de bacalao y su pilpil, seguidas de unas alcachofas confitadas con velo de papada de Manchado de Jabugo.


El momento central de la comida lo protagonizó el entrecot Discarlux, acompañado de piquillos confitados. Carne, fuego y punto exacto. Sin artificios. Como debe ser.


El final dulce lo puso la tarta de queso de Alex Cordobés, mientras que la armonía líquida corrió a cargo de vinos de Forjas do Salnés, el proyecto de Rodrigo Méndez, y de elaboraciones de Raúl Pérez.



Más allá del menú, la jornada dejó lo esencial: conversación, complicidad y el ambiente que se crea cuando el producto es excelente y la compañía también. No pudieron estar todos los miembros del equipo, pero el espíritu del programa se dejó notar en cada momento.

Porque en Discarlux la carne es el centro, sí, pero lo verdaderamente importante es lo que ocurre alrededor de la mesa. Y ese día, entre hormigas, ciencia televisiva y buen producto, volvió a demostrarse.
Si quieres disfrutar en casa de algunas de las piezas de Discarlux, que se tomaron en esta comida puedes visitar su tienda online (PINCHA AQUÍ) y recibir tu pedido en 24/48 horas, listo para llevar a tu propia parrilla una parte de esta experiencia.