Por Alberto Granados
El 11 de abril, el Club de Golf Guadiana, en Badajoz, se convirtió en algo más que un campo de juego. Allí se celebró el III Open Benéfico de Golf VIDA, una cita que vuelve a poner sobre la mesa hasta que punto el deporte puede convertirse en una herramienta real de ayuda.
La convocatoria, que ya venía generando expectación en los días previos, reunió a jugadores y aficionados con un objetivo muy claro: recaudar fondos para la Asociación Oncológica Extremeña (AOEX) una entidad imprescindible en el acompañamiento a pacientes con cáncer y a sus familias. Detrás de todo, Discarlux. y su equipo en Extremadura con Raúl López Montero a la cabeza. Discarlux no colabora solamente como patrocinador, sino como parte activa de un proyecto que encaja perfectamente con su manera de entender las cosas: implicarse, estar cerca y aportar.

Desde primera hora se notaba que aquí pasaban cosas diferentes. No solo por el ambiente, sino por la intención. Cada salida tenía un sentido que iba más allá del resultado. Discarlux también estuvo presente dentro del campo con equipo propio, liderado por Carlos Ronda, reforzando esa idea de participación real, de no quedarse al margen. (En la foto Ronda con Raúl López, nuestro distribuidor en Extremadura).

La inscripción, con un precio único de 60 euros, incluía welcome pack, green fee, avituallamiento y acceso al “Hoyo 19”, ese espacio donde la jornada cambia de ritmo y donde la gastronomía empieza a jugar un papel protagonista. En la foto Alfredo Beltrán, del equipo comercial de Discarlux y otro fénomeno del golf.



Miniburgers de vaca madurada, sándwiches de pastrami o pulguitas de cecina que acompañaban el recorrido y que, sin necesidad de grandes discursos, explicaban muy bien qué es Discarlux: Producto, técnica y respeto.
El “Hoyo 19” se convirtió en un recorrido gastronómico donde convivieron vinos, quesos, ibéricos, guisos, mariscos y productos de la tierra, construyendo una experiencia completa que conectaba perfectamente con el territorio.
Especial relevancia tuvo el “Hoyo Solidario”, una iniciativa que permitió a empresas y participantes vincular su nombre a una causa que tiene un impacto directo. Aquí no se trata solo de colaborar, sino de formar parte.
El cierre de la jornada llegó con la entrega de premios, sorteos (más de 90 regalos) y experiencias que mantenían viva la emoción hasta el final. Pero lo importante no estaba ahí.


Lo verdaderamente significativo fue comprobar cómo un proyecto así es capaz de movilizar a tanta gente en torno a algo que importa de verdad.
En Discarlux se habla de carne, de producto, de procesos… pero hay días en los que todo eso se queda en un segundo plano.
Porque cuando se suma propósito, lo que queda es mucho más que una jornada de golf.
Y eso es lo que marca la diferencia.